Lago Titicaca y los tesoros recuperados luego de mil años. Arqueólogos han descubierto muchos artefactos que datan de más de mil años. Fueron hechos por el pueblo Tiwanaku.

Lago Titicaca tesoros

Los incas formaron una de las civilizaciones precolombinas más grandes de la historia. Comenzado en el siglo trece, sabemos que este imperio se ha extendido a varios países y alcanzó su punto máximo en el siglo xvi, con una población que supera los cinco millones. Pero mucho antes de los incas, otras culturas evolucionaron en las mismas tierras.

En el lago Titicaca los arqueólogos han descubierto testimonios dejados por uno de ellos, la cultura Tiwanaku. En la actualidad, se sabe muy poco acerca de esta civilización. Según las estimaciones, se habría desarrollado en Bolivia entre los años 800 y 1100 y habría contado hasta 20 mil habitantes. Su forma de vida sigue llena de misterios.

Por lo tanto, es una preciosa sorpresa que los arqueólogos han tenido al buscar en las profundidades del lago boliviano. La investigación se realizó en el arrecife Khoa cerca de Isla del Sol, la más grande del lago, utilizando sonares y una técnica llamada fotogrametría tridimensional. El objetivo era escanear el arrecife, mapearlo y poder revelar cualquier evidencia arqueológica oculta.

Finalmente, fue un verdadero tesoro que el equipo submarino reveló: según el inventario presentado en la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias, fueron descubiertos incensarios en forma de puma y adornos de conchas, en oro y piedra. El equipo también descubrió huesos que supuestamente pertenecían a cuatro llamas jóvenes.

El equipo subacuático ha descubierto varias ofertas rituales que incluyen quemadores de incienso en forma de puma y adornos de oro y piedra. Para los especialistas, estos vestigios datados entre los años 794 y 964 no llegaron por casualidad. Piensan que estas son ofrendas voluntariamente ahogadas en las profundidades para venerar a los dioses. El puma era, de hecho, un importante símbolo religioso para el pueblo Tiwanaku.

“La presencia de anclas cerca de las ofrendas sugiere que pueden haber depositado las ofrendas durante los rituales que se realizaban a bordo de los barcos”, señala José Capriles, profesor asistente de antropología de la Universidad de Pennsylvania. Las llamas podrían haber sido sacrificadas antes de ser lanzadas a las profundidades.

Descubrir tales ofertas cerca de Isla del Sol no es inesperado para los especialistas. Sugieren que la isla fue venerada por su belleza por el pueblo Tiwanaku y otras culturas, pero también por su ubicación en el centro de la cadena de los Andes. “Era un lugar estratégico con una fuerte connotación ritual”, dice José Capriles.

“En los arrecifes de Isla del Sol y Khoa, los especialistas religiosos podían reunirse para celebrar ceremonias sagradas, y las ofrendas rituales que hicieron mostraban la transición de las sociedades de un sistema religioso más local a algo que tenía Una atracción espiritual y geopolítica más ambiciosa”, continúa el especialista.

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