La riqueza de los países y el producto interno bruto

La riqueza de los países y el producto interno bruto. La crítica de la vieja escala está creciendo. La distribución del ingreso, la calidad de vida y la protección del medio ambiente son cada vez más importantes.

Riqueza producto bruto interno

La economía alemana está creciendo, durante años. ¿Pero eso también se aplica a la prosperidad? La medida de la prosperidad en Alemania está marcada por paradojas: un accidente automovilístico con el mayor daño posible es una buena noticia para el desarrollo económico. Lo mismo se aplica si una mujer o un hombre decide renunciar a sus tareas domésticas, para dedicarse a la ociosidad y en su lugar contratar a una persona de servicio doméstico que cocina y limpia.

Y viceversa: tiene sentido que   el producto interno bruto (PIB) disminuya cuando una madre joven se casa con el tutor de sus hijos, porque incluso los logros dentro de un presupuesto común en el PIB no se registran. Pero ¿por qué debería ser igual la riqueza medida si la situación objetiva no ha mejorado?

A modo de explicación: el producto interno bruto, es decir, la medida reconocida para el desarrollo de la prosperidad en este país, resulta de la producción de todos los bienes y servicios en Alemania, menos el consumo intermedio y las importaciones. En consecuencia, la sustitución de un automóvil destruido en un accidente aumenta el PIB. El servicio pagado de un servicio doméstico tiene un efecto similar.

A pesar del fuerte crecimiento económico, un estudio realizado por el Instituto de Macroeconomía e Investigación Económica relacionado con los sindicatos de la Hans-Böckler-Stiftung, por lo tanto, duda que la prosperidad en Alemania haya aumentado en los últimos años.

La principal razón dada por el instituto es la creciente desigualdad de ingresos. En general, el nivel de prosperidad se está estancando a nivel de los años noventa. Pero no solo los círculos relacionados con los sindicatos dudan del valor informativo del producto interno bruto como indicador de prosperidad.

“Probablemente debemos recalcular el producto interno bruto”, exigió recientemente la directora del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. “No mide lo que realmente está sucediendo”, criticó Lagarde. El ex candidato presidencial de los Estados Unidos, Robert F. Kennedy, planteó el dilema desde el principio: “El producto interno bruto lo mide todo, excepto por lo que hace que valga la pena vivir la vida”.

Por iniciativa de la Agencia Federal para el Medio Ambiente en Dessau, se ha desarrollado otro punto de referencia moderno para la prosperidad: el “Índice de Bienestar Nacional” (NWI). Los creadores son el profesor de economía de Heidelberg Hans Diefenbacher y el investigador ambiental Roland Zieschank de la Universidad Libre de Berlín.

El NWI recopila alrededor de 20 indicadores, que van desde el daño causado por la contaminación del aire o el abuso de alcohol y drogas hasta el valor del trabajo voluntario. A partir de esto, los investigadores calcularon una cifra clave que debería dar una imagen más realista del estado del país. Su resultado: si bien el PIB en general ha aumentado en los últimos 15 años, el NWI ha fluctuado considerablemente en algunos casos.

No solo desventajas

Pero el PIB no solo tiene desventajas. Su mayor activo es su comparabilidad internacional. Después de todo, está estandarizado en todo el mundo. Pero incluso los ganadores del Premio Nobel como Joseph Stiglitz y Amartya Sen dudan del significado de la escala universal tradicional. Junto con el economista francés Jean-Paul Fitoussi, trabajaron en una comisión de expertos, que fue utilizada en 2008 por el gobierno francés bajo Nicolas Sarkozy. Tarea: de qué manera se puede medir la prosperidad y el progreso social sin basarse unilateralmente en variables de ingreso como el producto nacional bruto.

Cuando se mide el bienestar, se deben registrar los ingresos y el consumo en lugar de la medición previa de la producción. Los investigadores también recomendaron que la distribución del ingreso y la riqueza, así como la distribución del consumo, deberían considerarse mucho más.

Índice de planeta feliz

En los últimos años, muchas otras instituciones se han dedicado a la búsqueda de indicadores alternativos de progreso. Por ejemplo, el think tank británico New Economics Foundation desarrolló el Índice Happy Planet (HPI). La  unidad es la eficiencia ecológica con que una nación genera su bienestar. El punto de partida es la idea de que la riqueza no es el objetivo principal de un gran número de personas, sino que para ellos una vida feliz y saludable es lo primero.