La preocupación ciudadana frente al cambio climático en Latinoamérica. La amenaza del cambio climático se hace cada vez más visible a nivel mundial. El desastre ecológico y humano que ha azotado a Australia a finales de 2019, con los desmedidos incendios forestales, arrasó una superficie de más de 60.000 km2, un área de casi dos veces el tamaño de Bélgica. Billones de animales fallecieron, destruyendo un ecosistema y poniendo a especies en peligro de extinción. El coste de vidas humanas fue elevado y 15.000 hogares fueron consumidos por las llamas.

Cambio climático Latinoamérica

En otras partes del mundo, las inundaciones, sequías, tormentas y huracanes parecen cada vez más fuertes y habituales, poniendo en riesgo las vidas de los ciudadanos. Fenómenos como «El niño» siembran la destrucción por donde pasan. No es difícil observar que el cambio climático es una realidad y que, desgraciadamente, no hace falta estudiar numerosos datos científicos para poder apreciar sus consecuencias.

Es sin duda uno de los temas más relevantes en nuestro tiempo, y muchos activistas se han unido a la lucha por la concienciación del problema, como la joven activista sueca Greta Thunberg, que se ha dirigido a los políticos de todos los países para llamarles la atención y pedirles que tengan en mente a las generaciones futuras. Greta los ha acusado de estar robando el futuro a las próximas generaciones con su inacción ante el problema. Convertida en portavoz de las generaciones más jóvenes, muchos siguen pensando que puede ser una firme candidata a obtener el premio Nobel de la Paz en 2020.

Las consecuencias del cambio climático se sienten en Latinoamérica, donde se ha registrado un aumento de la temperatura global de 1,1 °C desde el periodo anterior a la Revolución industrial, y no deja de subir. Continuamos emitiendo más dióxido de carbono del que deberíamos. En 2018, la concentración del gas en la atmósfera alcanzó otro máximo histórico: 407,8 partes por millón.

En la última encuesta internacional de cambio climático realizada en Latinoamérica, con más de 7.000 participantes de 18 países, más del 82 % cree que el problema tendrá un impacto social e incrementará la pobreza y las desigualdades.

La mentalidad en Latinoamérica está cambiando y cada vez resulta más imperante promover políticas para mitigar las consecuencias y preparar a los países para el cambio climático. Ya no se habla de una percepción de la gente, sino de la necesidad de llevar esas medidas y políticas públicas hacia una acción real para prevenir y ralentizar el cambio climático.

Cada nación deberá actuar, pero de nada servirá sin un consenso global. Son muchos los que continúan su lucha, dando la voz de alarma ante el gran problema del cambio climático.

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