Iglesia Católica de Bolivia pide paz y calma en el país. La influyente Iglesia Católica ha pedido «diálogo» para pacificar el país sudamericano.

Iglesia Católica Bolivia

Ante los gritos de «¡Renuncia Jeanine Añez!», fueron varios miles los que desfilaron en silencio en La Paz para exigir la partida de quien tomó las riendas del país la semana pasada, 48 horas después de la renuncia de Evo Morales.

Los amerindios, como Evo Morales, en su gran mayoría, blandieron el «Wiphala», el estandarte multicolor de los nativos andinos. Según ellos, la renuncia de Morales fue un «golpe de estado».

«Respeta la vida! No a las balas», decía un cartel que se refería a la muerte el viernes de nueve cocaleros cerca de Cochabamba, el bastión de Evo Morales, en enfrentamientos con la policía y el ejército.

«Nuestros hijos se están muriendo. ¡Exigimos que se haga justicia!», dijo Angelina Charka, vestida con la gran falda tradicional de las mujeres amerindias.

Por su parte, la influyente Iglesia Católica de Bolivia invitó al gobierno interino, a todas las partes y a la sociedad civil a un «diálogo» por la tarde. «El diálogo es la forma más apropiada de superar las diferencias entre los bolivianos», dijo el secretario general de la Conferencia Episcopal de Bolivia, Aurelio Pesoa.

En Bolivia, el 75% de los habitantes se llaman católicos, según una encuesta del diario «Pagina Siete», publicada en septiembre.

El nuevo ministro del Interior, Arturo Murillo, ha extendido el juego político un poco más al afirmar, sin proporcionar evidencia, que «un grupo criminal quiere atacar al presidente».

«En lugar de pacificar», se ha indignado en Twitter, dijo acerca de Evo Morales desde su exilio en México.

Sus partidarios organizaron manifestaciones que a veces dan lugar a enfrentamientos con la policía.

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