Evo Morales recién se impondría en segunda vuelta. Lidera las encuestas, pero enfrenta otros desafíos de la oposición de derecha y una administración Trump cada vez más hostil.

Evo Morales segunda vuelta

El optimismo económico y el reciente lanzamiento de la atención médica universal han ayudado al presidente boliviano Evo Morales a obtener una ventaja del 11 por ciento sobre su rival más cercano, Carlos Mesa, para presidente en las elecciones del 20 de octubre.

Sin embargo, la ventaja lo dejaría por debajo de una victoria de primera ronda y requeriría una segunda ronda.

Además de votar por el cargo de presidente y vicepresidente, las elecciones también elegirán a los 130 representantes de la Cámara y 36 senadores que servirán desde 2020 hasta 2025.

Las elecciones se llevan a cabo en un contexto de objeciones de la administración Donald Trump y sus aliados a la decisión del Tribunal Supremo Electoral de Bolivia de permitir que Morales se postule para un cuarto mandato.

Sin embargo, la reciente declaración del secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, sobre el derecho de Morales a levantarse, habiéndolo cuestionado previamente, socava esta crítica de los Estados Unidos.

Morales ha firmado un documento de acuerdo con los observadores de la OEA en las urnas de octubre, diciendo: «Entiendo completamente las responsabilidades de las organizaciones internacionales y este acuerdo para los observadores en las elecciones del 20 de octubre es una forma de hacerlo transparente».

Mesa y el arco opositor

La oposición de derecha tiene actualmente una serie de candidatos en contra de Morales, incluido el ex presidente Mesa.

Y algunas figuras de la oposición de derecha planean interrumpir las elecciones desestabilizándolas o tratando de forzar la retirada de Morales y su compañero de fórmula, el vicepresidente Álvaro García Linera.

El legislador opositor Rafael Quispe ha anunciado una nueva ronda de movilizaciones nacionales, comenzando 10 días antes de las elecciones, diciendo: «El 10 de octubre, la marcha comenzará progresivamente para que las elecciones no se celebren o se celebren sin el candidato falso, porque Evo y Álvaro no puede permanecer en el poder».

Estos planes han sido condenados por el sindicato campesino indígena de Bolivia (CSUTCB) con el argumento de que representan «un boicot a la democracia» y un ataque al derecho al voto.

La experiencia histórica en la región también sugiere que es probable que conduzcan a la violencia antidemocrática y a los ataques contra las fuerzas del movimiento progresista y laboral.

También existe preocupación acerca de la influencia de Estados Unidos que afecta las elecciones.

El principal candidato presidencial de derecha, Mesa, está bajo fuego ya que acaba de ser acusado de recibir $ 10 millones en fondos de fuentes desconocidas en Estados Unidos.

Esto sigue a la revelación extraordinaria de que en abril un grupo de 10 legisladores, dos senadores y tres representantes de organizaciones políticas y no gubernamentales enviaron una carta al presidente Donald Trump pidiendo «interceder» en los asuntos de su país.

Morales sigue con su exitoso historial de transformar a Bolivia «de un país en desarrollo muy endeudado a una de las economías de más rápido crecimiento en la región», como recientemente reconoció Pablo Bohoslavsky, del Programa de Desarrollo de las Naciones Unidas (PNUD).

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