Bolivia tiene una larga historia de decir la verdad al poder. La visión del columnista Stephen Taranto rastrea relaciones entre los bolivianos y el poder apelando a sucesos históricos.

Bolivia historia

Los acontecimientos actuales en Bolivia y otros países latinoamericanos son trascendentales y posiblemente históricos, pero también preocupantes y cada vez más violentos. Es importante considerar el contexto histórico y la complejidad de la situación en el terreno antes de tomar una posición.

En el caso de Bolivia, gran parte de los informes de los medios de comunicación internacionales y las organizaciones de base de justicia social describen las protestas y la violencia en curso que ocurren entre dos grupos distintos: los grupos indígenas pro-Morales y las élites neoliberales, urbanas y de piel clara.

Esta descripción se ajusta a un modelo binario que es tan común como simplista.

Sin embargo, al profundizar un poco más, uno encuentra que los grupos indígenas y las poblaciones mestizas de Bolivia mantienen una diversidad de posiciones sobre Morales, su presidencia, su renuncia y la actual y precaria situación en el país a medida que el gobierno interino avanza hacia nuevas elecciones.

Colocar a los bolivianos en dos campos desaprueba y no respeta su gran diversidad de opiniones y nociones sobre cómo debería funcionar su democracia y cómo deberían responsabilizarse sus líderes.

Morales, que sí pero no

Si bien es comprensible que los aliados de los movimientos sociales de Bolivia quieran expresar su oposición a la represión de los partidarios de Morales, a menudo tergiversan lo que está sucediendo al reducir los conflictos a «movimientos sociales indígenas versus no indígenas» y «movimiento