Bolivia: la esclavitud de aferrarse al poder a cualquier costo

Bolivia: la esclavitud de aferrarse al poder a cualquier costo. El artículo del sociólogo Jean-Pierre Lavaud. Se trata de un agudo observador y analista de la vida social y política de Bolivia y América Latina.

Bolivia poder

Di una cosa y haz lo contrario. La inmoralidad del gobierno de Evo Morales y sus profesores de moralidad.

No hay un día sin Evo Morales castigando el capitalismo o el imperialismo (yankee, por supuesto), la mayoría a los dos,

Pero no pasa un día sin el gas, el petróleo, los minerales explotados por las compañías capitalistas transnacionales que alimentan la tesorería pública boliviana, que se secaría rápidamente sin estos ingresos.

Y no pasa un día sin que los cultivadores de coca hagan crecer el salvaje mercado capitalista cargado de drogas, principalmente los agricultores de Chaparé, de los cuales Evo Morales es el líder. A diferencia de las empresas capitalistas transnacionales, los cocaleros no pagan impuestos.

No pasa una ocasión sin que Evo Morales como parte de las tribunas internacionales, no se presente como un defensor de la naturaleza y la Madre Tierra (Pachamama).

Pero no pasa un día sin que la tierra boliviana esté contaminada por los residuos mineros, las fugas de los pozos de extracción de gas y petróleo, los herbicidas y pesticidas utilizados sin freno para el negocio agrícola, así como para la producción de coca y los químicos tóxicos necesarios para la refinación de cocaína.

Y no pasa un día sin que la deforestación asole una sección del bosque a menos que sea destruida por un incendio provocado. Ninguna política pública seria busca limitar la deforestación y el envenenamiento de la Pachamama.

Bolivia al borde de la dictadura

Pocos días pasan sin que Evo Morales se declare víctima de la guerra (todavía sucia) de los medios de comunicación, las ONG, las redes sociales e incluso la Iglesia.

Pero todos los días restringe su espacio de libertad intimidando decretos y leyes.

En cada una de las ceremonias de inauguración presidencial en las que ha organizado, Evo Morales se ha presentado como jefe de los indios bolivianos, e incluso de los indios del continente americano. Para ser creído, se nombró emperador inca.

Pero no hay día sin la desaparición de los nativos de las Tierras Bajas, solos o por familias enteras, rechazados por los colonos (empresarios forestales, pastores, agroindustriales, pero también cultivadores de coca) que se apoderan de sus territorios y de sus recursos con la bendición del Movimiento al Socialismo (MAS). Ninguna política pública está seriamente puesta en marcha para asegurar su supervivencia.

Un día de marzo de 2012, Evo Morales aprobó la Ley contra el acoso y la violencia política contra las mujeres. Y un día de 2013 promulgó la Ley integral para garantizar a las mujeres una vida sin violencia, supuestamente la más avanzada de América Latina.

Pero cada tres días se asesina a una mujer, y de los 1075 casos de violencia denunciados en el año siguiente a la promulgación de la Ley 343, solo 186 resultaron en un cargo formal, 30 resultaron en un juicio, pero ni un solo agresor ha sido sancionado.

Un día de febrero de 2009, Evo Morales creó el Ministerio de Transparencia Institucional y Lucha contra la Corrupción. Y un día de marzo de 2010 firmó la Ley Anticorrupción, la de Enriquecimiento ilícito y la encuesta de patrimonio.

Pero no hay semanas sin un nuevo escándalo en el que estén involucrados miembros del gobierno y la administración, y quienes los denuncian corren más que los corruptos bajo el riesgo de terminar en la cárcel. .

Y no pasa ningún día sin que el poder judicial y la policía, ambos notoriamente corruptos, se utilicen para cazar a algún oponente del régimen.

Finalmente, no hay un día sin que Evo Morales y sus secuaces den un paso más hacia la dictadura.