Bolivia en editorial de diario Le Monde y su sociedad con Venezuela. El diario francés Le Monde destaca la sociedad entre Bolivia y Venezuela, a propósito de lo que llama una posesión «ilegítima» de la presidencia, por parte del sucesor de Chávez.

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Nicolás Maduro fue investido oficialmente para un segundo mandato como jefe de Venezuela. De manera simbólica, y contrariamente a la Constitución, el heredero de Hugo Chávez optó por prestar juramento no frente a la Asamblea Nacional controlada por la oposición, que despojó de sus prerrogativas, sino ante el Tribunal Supremo, compuesto por jueces a sus órdenes.

Esta ceremonia inaugural fue especialmente una oportunidad para que el presidente Maduro notara su aislamiento diplomático, ya que las filas de dignatarios extranjeros eran escasas.

Estados Unidos, Canadá y los países miembros de la Unión Europea brillaron con su ausencia, al igual que la mayoría de los países latinoamericanos. Unos días antes, doce de ellos habían pedido al presidente venezolano que renunciara y transfiriera el poder al parlamento.

La UE, considerando que la elección presidencial de mayo de 2018 no había sido «ni libre ni creíble», solicitó la organización de una nueva votación, «libre y justa». Solo los líderes de Cuba, Nicaragua y Bolivia hicieron el viaje, junto con representantes de China y Rusia.

Nicolas Maduro, de 56 años, es un marginado de la comunidad internacional que gobierna un país en ruinas. La economía de Venezuela, un país productor de petróleo, se ha derrumbado totalmente. El FMI predice que la inflación alcanzará los 10 millones por ciento en 2019.

El país ahora es tan miserable y está en un punto muerto político e institucional que totaliza que 2 millones y medio de personas lo han abandonado durante tres años.

Nunca en América Latina un país se ha vuelto tan agotador para su población. Los países vecinos de Venezuela nunca se han enfrentado a un movimiento de población de este tipo, superior al que Europa ha experimentado desde 2015 con la llegada de refugiados y migrantes de África y Oriente Medio.

Es especialmente en Colombia y, en menor medida, en Ecuador, que la llegada masiva de migrantes venezolanos puede provocar una crisis grave. Colombia ha pedido a las instituciones internacionales que lo ayuden a sufragar el costo de este flujo migratorio excepcional.

No hay razón para pensar que esta filtración se secará. Según varios expertos, más de 5 millones de venezolanos se habrán unido a las rutas del éxodo a finales de año. A medida que sus condiciones de vida se deterioran, los venezolanos rechazan cada día un poco más la revolución bolivariana lanzada por el presidente Chávez, quien murió de cáncer en 2013.

Según el instituto local de encuestas Datanalisis casi las tres cuartas partes de los venezolanos quieren que Nicolás Maduro se vaya y al 42% le gustaría verlo derrocado por un golpe militar. El ejército, sin embargo, parece seguir apoyándolo.

Catorce países latinoamericanos formaron el «Grupo de Lima» en 2017 para tratar de encontrar una solución a la crisis venezolana. Hoy, más que nunca, es su responsabilidad superar sus diferencias políticas y renovar sus esfuerzos, para que lo que ya es una crisis regional no empeore.